Que Gane el más Mejor, Mérito y Competencia en el Chile de Hoy

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que gane el mas mejorLa primera vez que supe de Patricio Navia fue hace algunos años atrás, cuando vino a la U. Católica a dar una conferencia relacionada con meritocracia y competencia en Chile. El tema me pareció fascinante, quise buscar información al respecto en internet y la verdad no fue mucho lo que encontré, a pesar de tocar un tema tan sensible de nuestra sociedad, nadie (me incluyo, por cierto) parecia dispuesto a gastar energia en difundir o investigar sobre las razones que hacen de nuestro país un lugar de tanta inequidad.

Pasó algun tiempo y aparece editado el mencionado libro y curiosamente me doy cuenta que parece ser el best seller del momento, lo recomiendan en la radio, en sitios de internet y en television. ¿Qué pasó?.. ¿desde cuando nos interesan los libros escritos por cientistas politicos de universidades extranjeras y chilenos más encima? … Tal vez todo esto, sea una buena señal.

Apenas termine de leer lo que estoy leyendo iré por él.

Computador a bordo

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Hace un rato, escuchando un comercial de un auto en la radio, un tipo decía, …..ABS, 16 válvulas y computador a bordo… Dónde más puede estar el computador del auto????

Llámeles por su nombre

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¿Se imagina vivir en un país donde las entidades importantes que nos rodean estuvieran denominadas por números? Un país en el que, por ejemplo, en vez de haber un Canal de Chacao o un Cabo de Hornos existiera simplemente el Canal 45 o el Accidente Geográfico 729. O peor aún, que las ciudades estuvieran numeradas y no bautizadas como corresponde, a lo mejor a usted le tocaría vivir en la comuna 215, en cuyo caso, claro, usted sería un doscientosquincense o doscientosquincenino. Sería tan complejo construir los trabalenguas gentilicios que seguramente sería un desafío exclusivo de profes Campusanos, Marios Banderas y sus símiles. Definitivamente la identidad de ciudad se vería seriamente lastimada.

Por una razón que hasta hace poco desconocía, en mi casa, siempre se le ha puesto nombre a los perros que como mascota hemos tenido, mas no así a los gatos que fugazmente han pasado por la familia, ellos han sido simplemente El Gato, y es que en realidad en mi casa, a nadie le gustan los gatos y los que hemos tenido han sido siempre más un juguete de mi hermano chico que una mascota con identidad propiamente dicha. Cuando me pregunté el por qué de tan arbitraria discriminación animal, di con la respuesta que de tan obvia, se burlaba de mi: LAS COSAS IMPORTANTES EN ESTE MUNDO MERECEN UN NOMBRE, ¿obvio cierto?, digo, mis amigos tienen nombre, la universidad en la que estudié tiene nombre, hasta la plazoleta de la esquina tiene nombre.
Sinceramente creo que los cerebros que identificaron con números a las regiones de nuestro país, le hicieron un flaco favor a la identidad regional del país que intentaban mejorar. A los señores geógrafos, estrategas militares, gobernantes en general que dividieron La Torta ¿les era necesario poner un 7 a una región y un 8 a la que estaba más al sur, para acordarse cual va primero en el mapa?.En definitiva, y no es mi intención parecer dramático, el daño ya está hecho, en efecto, todos cuando queremos referirnos a los territorios de nuestro país, les llamamos por su numerito, cuando los señores dirigentes se reparten los distritos de representación, hablan de la 8a, la 10a o la 3a región (de hecho yo no me acuerdo como se llama la tercera región).

Ya sé lo que usted esta pensando, es verdad, que las regiones además del numerito, tienen un nombre, pero ¿podría usted recitarlos de corrido?… ¿a ver? Bueno, no me enorgullece reconocer que yo no, y creo firmemente que sería la vergonzosa confesión de la mayoría de los que conozco. Sin embargo me he propuesto una pequeña revolución individual, que estoy seguro algunos han iniciado antes que yo, cuando hable de los territorios de mi país, lo voy a hacer como si tuvieran identidad y me voy a acordar de que tienen un nombre. Le invito a usted a que haga lo mismo, no sea timido, llámeles por su nombre.

PS: mientras escribía estas líneas, me di cuenta de que hay una sola región en todo el laaaaaaaargo territorio que no tiene número (al menos nadie lo usa) ¿adivina cuál es?……Si, esa misma. No por nada los que organizaron el mapa viven ahí.

¿La necesidad o la necedad del cambio de hora?

Tooooda la Razón 1 Comment

El otro dia paseando por ahí, me acordé de los amigos de Atina Chile y pasé a visitar. Encontré este post …. no puedo estar mas deacuerdo con la persona que lo escribió….Dice que es tontera estar con la leserita del cambio de horario todos los años. Yo sé que el tema de la luz y que la calefa y la cacha de la espada…pero…¿nunca les ha pasado que les tinca qe todo es puro cuento?????

“Todos los años somos víctimas obligadas del patético ritual del cambio de hora y, más encima, por partida doble: al comenzar el horario de verano y al terminar el horario de verano. Supuestamente se hace por un “efecto beneficioso” asociado de una misteriosa forma con el ahorro de electricidad. Sin embargo, en el mundo real, las personas siempre encienden y apagan la luz en función de la disponibilidad de luz solar, de manera completamente independiente de lo que diga el reloj. ¿Para qué entonces se nos obliga a cambiar la hora? ¿Cuánto dinero supuestamente ahorramos con este ritual panteista postmoderno? Por extraño que parezca, el supuesto efecto beneficioso del ahorro de electricidad jamás ha sido demostrado. Por el contrario, cada vez son más los expertos que creen que este procedimiento sólo acarrea costos.

Me acuerdo de una asesoría que hice a una empresa de rescate médico (como HELP) en que se despilfarró una cantidad enorme de horas de trabajo y recursos monetarios para resolver el tema de registrar en la base de datos una atención hecha por una ambulancia que acude a una emergencia durante un cambio de hora, tanto cuando se resta como cuando se suma una hora. Al parecer los médicos siempre quieren estadísticas exactas y en este punto el cliente solicitó el más completo rigor, pero fue un verdadero zapato chino para los

informáticos. Este trastorno computacional es similar al del famoso “Y2K bug” (error del año 2000), con la diferencia que aquí se hace dos veces, todos los años, y, para colmo, deliberadamente y por Decreto.

Uno podría resignarse y decir: “bueno, son los costos que hay que pagar para obtener los beneficios”, pero ocurre que los estudios más serios han comprobado que el resultado neto del cambio de hora en términos económicos es perjudicial y no favorable, ya que al considerar todas las variables en juego, los costos en que el país incurre superan a los supuestos beneficios.

Por ejemplo, la Comisión Nacional de Energía, en su estudio sobre los efectos del cambio de hora, realizado en febrero de 1997, incorporó variables que típicamente no se consideran, porque son difíciles de cuantificar. Se contó, por ejemplo, con un análisis del doctor Félix Jacob, quien señaló que el cambio de hora generaba en las personas un efecto denominado Síndrome General de Adaptación, especialmente por la obligación de tener que acostumbrarse sorpresivamente a un nuevo esquema de sueño.

En mi humilde opinión, si queremos hacer un estudio económico robusto, este tipo de trastorno debe ser tomado en consideración y debídamente cuantificado. No podemos pensar que este costo sea despreciable, ya que a todas luces no lo es. Es evidente que este trastorno conduce a una mayor fatiga laboral y accidentabilidad, lo que a la larga se traduce en una baja de productividad.

Finalmente un consejo: Juan Segura no usa cajeros automáticos durante un cambio de hora.”

El blog del autor lo puede ver aqui